Días de otoño






Días de otoño

Yo no sé que tienen estos días de otoño
que a ti nada te gustan.
A veces, es necesaario sentar la melancolía a nuestra mesa,
darle cobijo,
mesarle los cabellos
y deslizar caricias furtivas en sus párpados.
A veces es necesario, amor, aunque tú no lo comprendas,
vestir de ocre las paredes encaladas,
descolgar los cuadros y la memoria
y hacer un balance, como collares de cuentas,
con el rancio andamieaje de nuestra historia.
Es necesario, a menudo, sacar a pasear la añoranza,
quitar el polvo a aquel album de fotografías
donde posados nuestros ojos tristes, inertes,
se detienen en ese instante azul y fugazmente feliz.
Es necesario vaciar el baúl de la abuela
y orear las lanas y esas escondidas lágrimas
que han ido almacenando ríos
de amargura contenida en las tormentas diarias.
¿No ves?... hay que dar brillo a aquel viejo espejo
para mirarnos de frente, entre las canas y la envidia
de ya no ser tersos como antes, ni galantes;
para mirarnos, de nuevo, con los ojos de aquellos niños
que soñaron alcanzar un día el paraíso de la felicidad

Sacra Leas
de "Pajaros en la memoria"

Enviado el domingo, 29 de junio de 2008 | 3 pergaminos   | Archivado como:

Cambio de guardia


Sr. Nelson, siempre me he preguntado por qué te aventuras cada noche a mi lado, rumbo a cualquier lugar sin rumbo. Toma el timón, ha llegado la hora de relevarme. Por esta noche se despide de ti este viejo capitán.
Sr. Nelson, ¿te he dicho alguna vez, que mi único amigo es un viejo contramaestre tuerto y cojo? Mi único amigo, es un efímero ápice del galán que enamoraba a las más bellas taberneras del caribe. Y ahora no eres más que un pobre corazón hecho callo y cicatriz por el paso del tiempo... Pobre Sr. Nelson, tú que trepabas por las verandas de las musas, y luego huías antes que el sol. No estés triste amigo, no envejeces sólo, tu leal amigo, también se acerca al sueño eterno a la velocidad del maldito mistral.
Elige pues el rumbo tú esta noche. Toma, el timón es tuyo. Pues otra noche te digo, al filo de la madrugada, que mañana estaremos atracados en el muelle de poniente, ese muelle del que tanto me hablas, ese que visitas tantas noches en tus sueños. Pues yo estaré esperando a que te prestes a tu puesto. Has de ayudarme a gobernar La Pena Negra por los mares procelosos del silencio y de la imaginación.

Feliz viaje...

... Que el viento, te sea propicio.

Enviado el jueves, 26 de junio de 2008 | 3 pergaminos   | Archivado como:

Cambio de guardia




Sr. Nelson, siempre me he preguntado por qué te aventuras cada noche a mi lado, rumbo a cualquier lugar sin rumbo. Toma el timón, ha llegado la hora de relevarme. Por esta noche se despide de ti este viejo capitán.
Sr. Nelson, ¿te he dicho alguna vez, que mi único amigo es un viejo contramaestre tuerto y cojo? Mi único amigo, es un efímero ápice del galán que enamoraba a las más bellas taberneras del caribe. Y ahora no eres más que un pobre corazón hecho callo y cicatriz por el paso del tiempo... Pobre Sr. Nelson, tú que trepabas por las verandas de las musas, y luego huías antes que el sol. No estés triste amigo, no envejeces sólo, tu leal amigo, también se acerca al sueño eterno a la velocidad del maldito mistral.
Elige pues el rumbo tú esta noche. Toma, el timón es tuyo. Pues otra noche te digo, al filo de la madrugada, que mañana estaremos atracados en el muelle de poniente, ese muelle del que tanto me hablas, ese que visitas tantas noches en tus sueños. Pues yo estaré esperando a que te prestes a tu puesto. Has de ayudarme a gobernar La Pena Negra por los mares procelosos del silencio y de la imaginación.

Feliz viaje...

... Que el viento, te sea propicio.

Colegio

Colegio
Vicente Llorente
Menu del Dia (Editorial Huacanamo)

Enviado el viernes, 20 de junio de 2008 | 0 pergaminos   | Archivado como:

Enojado con Hasan




ENOJADO CON HASAN

Traigo arena del desierto entre los dientes,
en los oídos, polvo y gritos en favor del Polisario.
Pulseras de piel en las muñecas,
sortijas de caliza entre los dedos,
collares artesanos cuelgan de mi cuello
y oscilan en mi pecho
junto a un corazón enojado con Hasán.

Traigo, fotografías de mis amigos
y de una tierra argelina en la que muchos nacieron
sin poder llamarla hogar.
Los hijos de la resignación y la sonrisa.
Los talentos que entre dunas de esperanza
se pierden para siempre.
La muerte cabalgando
sobre los delirios de una hepatitis.

Traigo entre las páginas de mi libreta
un poema en hasaní que escribió Mohamed Mamuda,
y en la primera hoja,
un dibujo que el pintor Madi
me regaló por cinco Euros.

En Tinduf, una rosa del desierto
escondí en mis genitales para subir al avión,
y traje mugre entre las uñas,
mas sobre ellas, símbolos de hena
que con difícil trazo adornaban
los reversos de mis manos.
Y los atardeceres más rojos,
y compartir la comida con las manos,
el oscuro silencio donde un ejército de cabezas de alfiler
relucen en un infinito agujero negro.

Traigo la denuncia a los gobiernos,
traigo una quieta noche de hombres azules
tras el muro minado.
Los niños en la escuela,
el preñar a una esposa en un permiso.

Damián Varea

Enviado el martes, 17 de junio de 2008 | 5 pergaminos   | Archivado como:

Menu del día. Poesía para intrépidos comensales

-Capitán, hoy encontré a Lester, nuestro cocinero, leyendo un libro. Me preocupa Capitán. Creo que a Lester le sucede algo.

-¿Te sorprende, Sr. Nelson? El Sr. Lester es un ávido lector. Debora cualquier manuscrito que cae en sus manos.

-Lo se, Capitan, lo que sucede es que Lester estaba totalmente desconocido. Sonreía de vez en cuando, y parecía tranquilo. Su rostro se endulzó de un modo mágico. Hasta me pareció que sus ojos y su expresión tenían algo de hermoso. Hagase cargo Capitán, acostubrado como estoy a verle deambular por "La Pena Negra" maldiciendo y blasfemando. No lo reconozco, ese libro debe tener algo especial.

-En este bocadillo de fiesta
que es a veces la vida, Sr. Nelson,
tenemos los años,
el tiempo,
los amigos,
las risas bañadas en aceite.
Pero también hay un hueco
en nuestras viandas
para la nostalgia en su punto
para la fiebre hervida
para el dolor con clavo y otras especias.
Después de todo, el mar
empuja la herida que se atraganta
en la boca del miedo... ¿De postre?
Tomaré otro abrazo de nata
otro beso de chocolate.

La esperanza, como el hambre,
Suena en mis tripas. Sobre la mesa
Un plato vacío.

Vicente Llorente

(de MENÚ DEL DÍA. Editorial Huacanamo,2007)

Enviado el lunes, 16 de junio de 2008 | 0 pergaminos   | Archivado como: ,

Entorno (Paseo poético)



-Capitan, anoche encontré este libro. Alguien lo olvidó en una sucia taberna del puerto.

-Sr Nelson, a veces los libros pueden llegar a alcanzar el valor del más ostentoso de los cofres que podamos desenterrar.

-Tan valioso es este libro, Capitán.

-No sabría responderte, contramaestre. Si te aventuras en la lectura de ese manuscrito, pasado algún tiempo, serás tu quien de respuesta a esa pregunta. Puede que ya nunca más seas capaz de desacerte de él. O tal vez, no encuentres el secreto que esconden sus páginas. En tal caso, con el tiempo, acabará convirtiéndose en papel mojado.

El mar hace estragos en el cerebro de los hombres

-¡Capitán! ¿Has visto a esos dos tipos sentados en el madero del fondo! No entiendo como el posadero sigue permitiéndoles venir a beber aquí

-No había visto a esos hombres en toda mi vida, Sr Nelson. No me parecen peligrosos.

-Pero son muy raros Capitán, parecen un poco dementes.

-El mar, Sr. Nelson, acaba por trastornar el cerebro de todos los hombres. ¡Hijo! Llena las jarras de estos dos pobres viejos lobos de mar que estamos sedientos. Y ponles otro trago a esos dos chiflados del fondo, diles que el Capitán Chinaski y que el contramaestre Pool Nelson les invitan a un trago.

-¡Brindo por la locura Capitán!

-Por la locura, Sr. Nelson.






Desembarco


Segunda entrega de "Las aventuras del Capitán Chinaski"


Enviado el martes, 10 de junio de 2008 | 1 pergaminos   | Archivado como:

El valle de los sueños


Un sábado de hastío sin el menor ápice de viento en el que refrescar las sucias velas del palo mayor, el Capitán Chinaski y el contramaestre Pool Nelson salieron en busca de ron por el valle de los sueños. Ésto fué lo que hayaron en mitad de una plaza que alguien bautizó como "La Plaza Castelar"



Enviado el domingo, 8 de junio de 2008 | 0 pergaminos   | Archivado como:

Hamelin




Tal vez fuera más facil desaparecer,
perder la huella, el recuerdo, la memoria...
pero no tengo ningún mago a mano
si acaso un vecino flautisa
que convive con ratas
desde que fue expulsado de Hamelín

Sacra Leal (Pajaros en la memoria)

Enviado el viernes, 6 de junio de 2008 | 0 pergaminos   | Archivado como: