Cambio de guardia


Sr. Nelson, siempre me he preguntado por qué te aventuras cada noche a mi lado, rumbo a cualquier lugar sin rumbo. Toma el timón, ha llegado la hora de relevarme. Por esta noche se despide de ti este viejo capitán.
Sr. Nelson, ¿te he dicho alguna vez, que mi único amigo es un viejo contramaestre tuerto y cojo? Mi único amigo, es un efímero ápice del galán que enamoraba a las más bellas taberneras del caribe. Y ahora no eres más que un pobre corazón hecho callo y cicatriz por el paso del tiempo... Pobre Sr. Nelson, tú que trepabas por las verandas de las musas, y luego huías antes que el sol. No estés triste amigo, no envejeces sólo, tu leal amigo, también se acerca al sueño eterno a la velocidad del maldito mistral.
Elige pues el rumbo tú esta noche. Toma, el timón es tuyo. Pues otra noche te digo, al filo de la madrugada, que mañana estaremos atracados en el muelle de poniente, ese muelle del que tanto me hablas, ese que visitas tantas noches en tus sueños. Pues yo estaré esperando a que te prestes a tu puesto. Has de ayudarme a gobernar La Pena Negra por los mares procelosos del silencio y de la imaginación.

Feliz viaje...

... Que el viento, te sea propicio.


Sobre esta entrada


3 pergaminos:

  1. Lucía 29 de junio de 2008, 5:51

    Devuelvo elogios y plagio la idea de que volveré más rato a sosegarme y desideratear, je.

     
  2. Sacra 29 de junio de 2008, 21:33

    El viento siempre es propicio para aquel que sabe soñar con las costas azules de la isla de utopía.
    La Pena negra sabrá llegar... del mismo modo que llega la esperanza, aun sin brújula, cuando todo parece un naufragio de eternas soledades.
    Besos grandes... siempre...

     
  3. Mar de palabras, ¿o viceversa? 19 de julio de 2008, 20:55

    Algo me ha salpicado a la cara al abrir tu página, quizás el mascarón de proa cortando el agua, con manos expertas de cirujano.
    Necesitaré volver pronto, lo presiento.