Ruleta Rusa


EL ULTIMO TRAGO

Nacían versos constantes como un reloj,
pero dejó de atraparlos y acabaron desvaneciéndose con el viento para no volver jamás.

Ahora, ya no alumbra versos el útero estéril de su cerebro.
Y se haya derrotado frente al insignificante papel en blanco que fue su vida,
con la mirada perdida en el hábito de esa cortina de humo
que
cubre su mano y trepa por un vaso vacío.

¡Muerte, te desafío!
Se dijo mirándola a los ojos.
Y quedó a merced de la suerte que nunca tuvo.

El frío ha helado las intenciones del juglar,
que coño importa que en radio 3 suene Pink floid.
El buzón repleto de embargos,
el cubo de la basura contiene la lepra,
la nevera enmohecida no enfría,
la botella ha llorado el último trago.

Aquella noche de silencio roto,
sus sesos nadaron alcoholizados sobre un charco sanguinolento.
Para volver al hipódromo necesitaba dinero.
Para apostar a la ruleta rusa no.


Sobre esta entrada


2 pergaminos:

  1. silente 13 de mayo de 2008, 16:39

    ¡Muerte, te desafío!
    Se dijo mirándola a los ojos.
    Y quedó a merced de la suerte que nunca tuvo.
    (Impresionante, junto a los dos últimos versos. Me gusta la evocación del humo... en fin, un poema redondo, amigo)

     
  2. damian varea 18 de mayo de 2008, 2:18

    Gracias hermano por tus palabras, hay mucho de tu poesía en mis versos.
    Nos vemos pronto.